¿Cuál es el modelo bíblico del liderazgo de la iglesia?
Los líderes de éxito delegan y muestran aprecio por el trabajo de otros. Está en la Biblia, Éxodo 39:43, "Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo".
Los verdaderos líderes reconocen sus limitaciones. Está en la Biblia, Deuteronomio 1:9, "En aquel tiempo yo os hablé diciendo: Yo solo no puedo llevaros".
Los verdaderos líderes son siervos. Está en la Biblia, Lucas 22:25-26, "Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve".
Los líderes deben ser ejemplo de labor ardua. Está en la Biblia, Eclesiastés 9:10, "Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría".
Trate a los que están bajo su dirección como usted desearía ser tratado. Está en la Biblia, Lucas 6:31, "Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos".
Ser un líder no es siempre fácil, pero no se desanime. Está en la Biblia, II Crónicas 15:7, "Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra".
Un buen líder escucha las instrucciones de Dios. Está en la Biblia, Isaías 30:21, "Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda".
¿Cómo debe ser un líder de la iglesia de Dios? Está en la Biblia, 1 Timoteo 3:1-7, "Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo".
Hay ayuda para el líder que se siente inadecuado. Está en la Biblia, Santiago 1:5, "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada".
Los buenos líderes planean de antemano. Está en la Biblia, Lucas 14:28-30, "Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar".
Un buen líder busca el consejo de otros. Está en la Biblia, Proverbios 15:22, "Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman".
Un buen líder debe ejercitar la paciencia. Está en la Biblia, Proverbios 16:32, "Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad".
El liderazgo cristiano es un llamado único que trasciende las estrategias y prácticas comunes del liderazgo secular. No se trata solo de guiar a un grupo de personas o alcanzar metas organizacionales; es, ante todo, un acto de servicio inspirado en el ejemplo de Jesús. Este enfoque distintivo se basa en principios bíblicos que desafían las nociones tradicionales de poder y autoridad, invitándonos a liderar desde la humildad, el amor y el propósito eterno.
El modelo de liderazgo de Jesús
Jesús es el modelo supremo de liderazgo cristiano. Durante su ministerio, Él mostró que un verdadero líder no busca reconocimiento ni posición, sino que está dispuesto a servir, incluso en las tareas más humildes. En Mateo 20:26, Jesús enseñó a sus discípulos una lección crucial: “El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”. Estas palabras nos muestran que el liderazgo en el Reino de Dios no se mide por el poder que ejercemos, sino por nuestra capacidad de poner las necesidades de otros por encima de las nuestras.
Jesús lavó los pies de sus discípulos, alimentó a multitudes y consoló a los afligidos. Cada una de estas acciones fue una expresión tangible de su amor y su compromiso con los demás. Como líderes cristianos, estamos llamados a reflejar ese mismo corazón de servicio, reconociendo que nuestra autoridad proviene de Dios y que nuestro propósito es cumplir Su voluntad.
Diferencias entre el liderazgo cristiano y el secular
Una de las principales diferencias entre el liderazgo cristiano y el secular radica en la motivación. En el ámbito secular, el liderazgo a menudo se centra en alcanzar metas personales o corporativas, impulsado por la búsqueda de éxito, reconocimiento o poder. En contraste, el liderazgo cristiano tiene como meta glorificar a Dios y edificar a otros. Esto significa que nuestras decisiones, acciones e incluso nuestras metas están alineadas con los principios del Reino de Dios.
Otra diferencia significativa es el enfoque en la transformación interna. Mientras que el liderazgo secular puede priorizar habilidades técnicas y carisma, el liderazgo cristiano comienza en el corazón. Proverbios 4:23 nos recuerda: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”. Un líder cristiano eficaz no solo trabaja en su capacidad de comunicación o planificación, sino también en su carácter, permitiendo que Dios moldee su vida y lo convierta en un instrumento de Su gracia.
El poder del servicio como líder cristiano
En un mundo que valora el poder y la influencia, el liderazgo cristiano ofrece un contraste radical: el poder del servicio. Servir no es una señal de debilidad, sino una demostración de fortaleza espiritual. Cuando servimos a los demás con amor y humildad, reflejamos el corazón de Cristo y creamos un impacto duradero en las vidas de quienes lideramos.
Este enfoque también rompe las barreras entre el líder y sus seguidores. Un líder cristiano no es un dictador que impone su voluntad, sino un compañero de viaje que camina junto a los demás, guiándolos hacia el propósito de Dios. En Filipenses 2:3-4, el apóstol Pablo nos exhorta: “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino con humildad, considerando a los demás como más importantes que a vosotros mismos. No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los demás”.
El impacto eterno del liderazgo cristiano
El liderazgo cristiano no solo tiene un impacto inmediato en las personas y organizaciones, sino también un impacto eterno. Cuando lideramos conforme a los principios bíblicos, estamos plantando semillas de fe, esperanza y amor en los corazones de aquellos a quienes servimos. Estas semillas pueden crecer y dar fruto mucho después de que nuestra labor haya concluido, dejando un legado que trasciende el tiempo.
Además, el liderazgo cristiano nos permite participar en la obra redentora de Dios. Cada vez que guiamos a alguien hacia Cristo, fortalecemos su fe o les ayudamos a encontrar su propósito, estamos contribuyendo al crecimiento del Reino de Dios. Este enfoque eterno nos da una perspectiva diferente, recordándonos que nuestro trabajo no es en vano cuando lo hacemos para el Señor (1 Corintios 15:58).
Conclusión
El liderazgo cristiano es diferente porque está fundamentado en el ejemplo de Jesús, guiado por principios bíblicos y orientado hacia un propósito eterno. No es una tarea fácil, pero es un llamado glorioso que nos desafía a servir con humildad, amar incondicionalmente y liderar con un propósito mayor que nosotros mismos.
Si deseas ser un líder cristiano efectivo, comienza por rendir tu vida a Cristo y permitir que Él sea quien moldee tu corazón y dirija tu camino. Recuerda que liderar en el Reino de Dios no se trata de destacar, sino de reflejar a Cristo en todo lo que hacemos. En este camino, descubrirás que no solo lideras, sino que también eres transformado.
¿Qué es liderazgo cristiano?
Cuando Jesús se refirió a nosotros como "ovejas", él no estaba hablando en términos afectuosos. En realidad, las ovejas se encuentran entre los animales más estúpidos en la creación. Una oveja perdida, aún al alcance del oído de la manada, se vuelve desorientada, confundida, asustada, e incapaz de encontrar su camino de vuelta a la manada. Impotente de ahuyentar los hambrientos depredadores, la oveja perdida es quizás la más indefensa de todas las criaturas. Rebaños enteros de ovejas son conocidos por haberse ahogado durante las épocas de inundaciones repentinas, incluso en presencia de terreno elevado fácilmente accesible. Nos guste o no, cuando Jesús nos llamó sus ovejas, él estaba diciendo que sin un pastor, estamos indefensos.
El pastor es uno que tiene varias funciones en relación con sus ovejas. Dirige, alimenta, cría, consuela, corrige y protege. El pastor de la grey del Señor guía al dar un ejemplo de piedad y rectitud en su propia vida y al alentar a otros para que sigan su ejemplo. Por supuesto, nuestro ejemplo supremo y al que deberíamos seguir es Cristo mismo. El apóstol Pablo comprendió esto: "Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo" (1 Corintios 11:1). El líder cristiano es aquel que sigue a Cristo e inspira a otros a seguirlo.
El líder cristiano es también uno que alimenta y nutre a las ovejas, y la principal "comida de las ovejas" es la palabra de Dios. Así como el pastor conduce su rebaño a los pastos más exuberantes para que crezcan y se desarrollen, de la misma manera el líder cristiano alimenta su rebaño con el único alimento que producirá cristianos fuertes y dinámicos. La biblia y no la psicología o la sabiduría del mundo, es la única dieta que puede producir cristianos saludables. "…no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre" (Deuteronomio 8:3).
El líder cristiano también consuela las ovejas, venda sus heridas y aplica el bálsamo de la compasión y el amor. Como el gran pastor de Israel, el Señor mismo prometió "vendar la perniquebrada y fortalecer la débil" (Ezequiel 34:16). Como cristianos en el mundo de hoy, sufrimos muchas lesiones en nuestros espíritus, y necesitamos líderes compasivos que nos ayuden a llevar nuestras cargas, que comprendan nuestras circunstancias, que demuestren paciencia hacia nosotros, que nos anima en la palabra de Dios y que traigan nuestras preocupaciones ante el trono del Padre.
Así como el pastor utilizó su cayado para traer una oveja errante de vuelta al redil, de la misma manera el líder cristiano corrige y disciplina a quienes están a su cuidado cuando van por mal camino. Sin rencor o un espíritu arrogante, pero con un "espíritu de mansedumbre" (Gálatas 6:1), aquellos en liderazgo deben corregir según principios bíblicos. La corrección o la disciplina nunca es una experiencia agradable para nadie, aunque el líder cristiano que fracasa en esta área no está mostrando amor a aquellos bajo su cuidado. "Porque Jehová al que ama castiga…" (Proverbios 3:12), y el líder cristiano debe seguir su ejemplo.
La última función del líder cristiano es la de protector. El pastor que era permisivo en esta área pronto se daba cuenta que regularmente perdía ovejas con los depredadores que pululaban alrededor y a veces entre su rebaño. Los depredadores de hoy son aquellos que tratan de atraer a las ovejas con falsas doctrinas, desestimando la biblia como algo pintoresco y anticuado, insuficiente, confusa, o misteriosa. Estas mentiras se propagan por aquellos contra quienes Jesús nos advirtió: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces" (Mateo 7:15). Nuestros líderes deben protegernos de las falsas enseñanzas de aquellos que nos extravían de la verdad de las escrituras y el hecho de que solo Cristo es el único camino de salvación: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).
Una última palabra sobre los líderes cristianos viene del artículo "Se busca: Unos buenos pastores (Deben saber cómo lavar los pies)" por John MacArthur:
"Bajo el plan que Dios ha ordenado para la iglesia, el liderazgo es una posición de servicio humilde y amoroso. El liderazgo de la iglesia es el ministerio, no es la administración. Aquellos a quienes Dios designa como líderes no están llamados a ser monarcas gobernantes, sino esclavos humildes; no bellas celebridades, sino siervos laboriosos. Aquellos que conducirán al pueblo de Dios deben, por encima de todo, ejemplifican el sacrificio, la dedicación, la sumisión y la humildad. Jesús mismo nos dio la pauta cuando se inclinó para lavar los pies a sus discípulos, una tarea que habitualmente se realizaba por el menor de los esclavos (Juan 13). Si el Señor del universo haría eso, ningún líder de la iglesia tiene el derecho a pensar de sí mismo como si fuera el más importante".
para el liderazgo
El liderazgo es un aspecto importante en la vida de muchos cristianos. Ya sea en el lugar de trabajo, en el hogar o en la iglesia, Dios confía a Sus hijos diversas responsabilidades de liderazgo para cumplir con Sus propósitos eternos.
Sin embargo, no hay dos líderes cristianos que compartan la misma influencia o posición. Como resultado, establecer una filosofía sana de liderazgo requiere que los líderes cristianos consideren una serie de principios bíblicos que trascienden los detalles particulares de cualquier contexto.
Con ese fin, aquí busco hablar de seis principios bíblicos esenciales para ayudar a dar forma y enfoque a tu liderazgo como cristiano.
1. Persigue la gloria de Dios.
A diferencia del liderazgo secular, la obra cristiana es medida en la eterna evaluación venidera de Jesús (). El éxito en el liderazgo cristiano no se trata de ganancias financieras o logros mundanos. El objetivo principal del líder cristiano es glorificar a Dios al guiar a otra personas a parecerse más a Cristo (; ).
Perseguir la gloria de Dios enfoca al líder hacia la eternidad, y este enfoque impacta el presente. Esto permite a los líderes cristianos soportar las dificultades del liderazgo sin perder la motivación ni la esperanza.
Dios, cuyo señorío es soberano y absoluto, nos guía a desempeñar nuestro liderazgo desde la perspectiva de Su gobierno eterno (cp. ; ). Es decir, un líder piadoso evalúa el , objetivo y prioridad temporal. Según Pablo, «la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno» ().
2. Prioriza la santidad personal.
En el paradigma del liderazgo espiritual, la santidad es (). A menos que mantengas tu propia salud espiritual, no podrás guiar a otros en Cristo de manera efectiva (; ). Por ejemplo, casi a diario, las noticias descubren el fracaso moral y ético de algún líder religioso. La mayoría de estos líderes caídos afirmaban públicamente la importancia de la santidad personal, pero su caída pública reveló su fracaso en priorizar la santidad en el ámbito privado.
Permite que la intimidad con Cristo, el conocimiento de Su palabra y la devoción de Su gloria den forma a cada aspecto de tu servicio
Esos casos deben motivarnos a tener un temor sano y a reconocer que todos somos vulnerables. ¡Ninguno de nosotros es inmune a descuidar su santidad personal! Ocurre de forma gradual, a medida que nuestra búsqueda de Cristo sucumbe lentamente a la búsqueda de cosas menores. Por lo tanto, haz de la santidad personal una característica de tu enfoque de liderazgo. Mata los deseos de la carne (), sé sobrio, transforma tu mente, ora en todo tiempo y protege tu pureza (; ).
Permite que la intimidad con Cristo, el conocimiento de Su palabra y la devoción de Su gloria den forma a cada aspecto de tu servicio. Para mantenerte en cada uno de estos objetivos, asegúrate de congregarte regularmente con otros creyentes en la adoración corporativa de una iglesia local ().
3. Abraza el liderazgo de servicio.
Muy a menudo, el prestigio comúnmente asociado con el liderazgo —autoridad, respeto y poder— seduce el corazón de los líderes. En tales casos, el resultado final es un líder que descuida o . Consciente de esta tendencia, Jesús invierte la jerarquía de liderazgo tradicional y llama a Sus discípulos a imitar Su ejemplo de servicio ().
Los líderes cristianos comparten un propósito común: imitar a Cristo, al poner las necesidades de los demás antes que sus propias necesidades (; ). En otras palabras, el liderazgo bíblico abraza la servidumbre —a diferencia del liderazgo común en el mundo— para lograr un propósito superior: el florecimiento de los portadores de la imagen de Dios (; ).
El liderazgo bíblico abraza la servidumbre para lograr un propósito superior: el florecimiento de los portadores de la imagen de Dios
Los líderes espirituales desean presentar a toda persona madura en Cristo, servir voluntariamente con humildad y gracia, y proporcionar un modelo de liderazgo como el de Cristo, digno de imitar por otros (; ; ).
4. Cultiva el bienestar físico.
¿Irías con un dentista que tiene mala dentadura? Probablemente no, pues parece obvio que no practica lo que predica. De manera similar, muchos líderes cristianos socavan su liderazgo al no practicar lo que predican (). Entonces, si nuestra tarea incluye enseñar sobre el dominio propio y el cuidado del cuerpo (; ), somos responsables de vivir lo que enseñamos.
Aunque las Escrituras no ordenan explícitamente el entrenamiento físico, no niegan su provecho terrenal (). Como criaturas finitas, los líderes deben cuidar su salud física para poder llevar a cabo de manera efectiva sus responsabilidades. En pocas palabras, un equilibrio adecuado de disciplina espiritual y disciplina física —una dieta saludable y ejercicio regular— glorifica a Dios, promueve una productividad eficiente y brinda más credibilidad a la forma en que compartimos nuestro mensaje verbal ().
No sugiero que cada líder cristiano se convierta en maratonista o compita en CrossFit. Tampoco estoy ignorando los desafíos legítimos que impiden que algunas personas hagan ejercicio físico. Sin embargo, sostengo que no cuidar el bienestar físico —al no controlar nuestros apetitos o descuidar el ejercicio razonable y los tiempos apropiados de descanso— afecta nuestro liderazgo.
5. Desarrolla más líderes.
La Escritura enfatiza la multiplicación del liderazgo como un principio central del liderazgo bíblico (). Dios multiplica la influencia de Cristo a través de discípulos que buscan formar más discípulos (cp. ). El desarrollo de liderazgo permite a los líderes aumentar Su alcance de influencia por extensión.
El exceso de trabajo no es una virtud para admirar, sino un vicio que revela nuestro orgullo
Por ejemplo, de aproximadamente cien asociados de Pablo, según leemos en el Nuevo Testamento, él desarrolló a treinta y ocho personas para que fueran sus compañeros de trabajo. Sigue el ejemplo de Pablo: con los que puedas rendir cuentas, mantener relaciones constructivas, colaborar en la expansión del evangelio y recibir aliento (; ; ; ; ; ; ; ).
6. Administra tu tiempo.
Por último, la aplicación adecuada de los principios anteriores dependerá, en parte, de una gestión eficiente del tiempo. El tiempo es un recurso universal para todas las personas. No importa cuál sea el alcance de su influencia, cada líder administra una cantidad igual de tiempo diario (; ). Sin embargo, una diferencia importante entre los líderes excepcionales es su buen uso del tiempo ().
Para glorificar a Dios y contribuir al florecimiento de aquellos a quienes ministramos, debemos administrar nuestro tiempo adecuadamente. Evalúa las próximas tareas pendientes y toma decisiones firmes para asumir la responsabilidad de aquellas que solo tú puedes y debes completar. Delega o retrasa las que quedan (cp. ). Pasa tiempo con tu familia. ¡Ningún rol de liderazgo es más importante! Dios nos da un mandato general para servirnos unos a otros (), pero nos da un mandato específico para servir a nuestra familia ().
Por último, ¡! El exceso de trabajo no es una virtud para admirar, sino un vicio que revela nuestro orgullo. En resumen, reconoce que, si no administras tu tiempo, alguien o algo más lo hará por ti.
Estos principios bíblicos generales nos ayudan a establecer una filosofía sana de liderazgo útil para todo cristiano en todo ámbito donde Dios lo haya puesto. Los propósitos eternos de Dios se cumplen a través de Su pueblo que vive a la luz de Su Palabra.
1.¿Hace falta planificar el trabajo de la iglesia?
La planificación es la capacidad de desarrollar el plan correcto para alcanzar un objetivo deseado.
Fracasar en planificar es planificar el fracaso.
Si una iglesia desea alcanzar el propósito para el cual Dios la creo debe asumir su responsabilidad de planificar el trabajo encomendado.
Esto significa alejarnos de la improvisación y de acumular eventos, programas y reuniones y colocar a la iglesia en el camino de ser relevante.
El diccionario define a estrategia como “el arte de elaborar planes para alcanzar una meta” y la Biblia dice en proverbios 20.18 que “la guerra se hace con una buena estrategia”.
Otra versión de este pasaje dice que “Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra”.
Es un hecho claro que en cada paso de nuestra vida (seamos concientes y valoremos la planificación o no) estamos planificando (haciendo planes) para alcanzar lo que queremos.
Un ejemplo simple seria la planificación de nuestras vacaciones. Aun el que menos planifica sus vacaciones planifica en que fecha se las tomara y hace planes para poder concretarlas.
Mientras algunos hacen de los planes su Dios, otros desvalorizan los planes y creen que las cosas simplemente sucederán aunque no las planifiquemos.
Aquí entramos en la parte importante de la planificación ya que si es una responsabilidad que Dios nos ha dado para el trabajo en la iglesia debemos tomarlo con seriedad.
Si no asumimos nuestra responsabilidad de planificar en oración y oído atento a Dios el avance de su reino podemos estar siendo desobedientes a esta responsabilidad de planificar nuestro trabajo diario para Dios.
¿A qué puerto viaja tu iglesia?
Una forma simple de entender la importancia de planificar el trabajo de la iglesia, es verlo en un barco que sale de un puerto a otro. El capitán sabe dónde va, tiene un rumbo, un sentido, un camino a recorrer y una fecha de llegada.
Una iglesia sin plan es una iglesia semejante a un barco sin rumbo, no sabe dónde va, cualquier camino le viene bien porque no tiene puerto de destino, objetivo ni plan para su barco.
El capitán de ese barco es responsable de que su barco de vueltas como una calesita sin llegar a ningún lado.
Cada pastor es responsable de guiar a la iglesia de Jesus a el propósito particular que Dios ha diseñado para cada congregación. Es responsabilidad del pastor y los lideres definir el rumbo, el puerto de su iglesia, descubrir para que Dios la hizo nacer, hacer los planes para alcanzar ese propósito y trabajar hasta ver realizado el objetivo para el cual Dios creo tu iglesia local.
Planificar o dejarse guiar por el Espíritu
Debemos unir la palabra planificar a la guía del Espíritu ya que si las separamos corremos dos peligro en los dos extremos. En un extremo están los que creen que Dios guiara sin planes y en el otro los que siguen sus planes sin la guía del Espíritu Santo. Como siempre la verdad está en el centro. Dios quiere que planifiquemos siguiendo su dirección y la guía de su Espíritu.
En proverbios 16.9 la Biblia indica que el trabajo y responsabilidad del hombre es “pensar su camino” (planificar) y el trabajo de Dios es “enderezar sus pasos”. No debemos escapar de la responsabilidad de pensar nuestros pasos ya que Dios nos ha creado con una mente y voluntad que sujetas a la voluntad de Dios son herramientas para que Dios concrete sus planes por medio de nosotros.
Dios hace planes y tiene planes para nosotros (Jeremías 29.11). Nosotros estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto si El hace planes nos ha creado con la capacidad de hacer planes.
La Biblia contiene numerosos ejemplos de planes y estrategias dadas por Dios a Moises, Josue, Nehemías, David, etc Ejemplos simples de planificación los vemos en Dios en la creación y en el plan de salvación, en Jesus en marcos 1.35-39 donde Jesús no se distrae aunque muchos lo buscan sino que ejecuta aquello que planifico para ese día en oración y Pablo en Hechos 16.7 donde ellos planifican ir a Bitinia pero el Espíritu no se los permitió donde vemos como como trabajan juntas “la responsabilidad de Pablo de planificar sus próximos pasos” y “la sujeción a la guía del Espíritu Santo”.
2.Como planificar estratégicamente.
La Biblia dice que “la sabiduría del prudente es discernir sus caminos”, esto significa pensar en los caminos de tu iglesia.
¿Dónde está mi iglesia hoy?
¿Dónde Dios quiere que este?
¿Cómo puedo llegar a ese objetivo?
Para responder estas preguntas debemos como Nehemías orar y planificar.
Cuando el Rey le pregunto a Nehemías “¿Qué quieres? (Nehemías 2.4 ) Nehemías venia de estar 4 meses orando y planificando lo que Dios le estaba guiando a hacer. Sus planes están listos. Su objetivo, su plan de acción y ejecución para lograr el objetivo de “reconstruir la muralla” ya está en su mente definido.
Nehemías fue responsable en orar, planificar y ejecutar el plan que había diseñado en oración y Dios lo honro haciendo que junto con el pueblo de Dios logre el objetivo que Dios había puesto en su corazón.
3.Definir nuestro objetivo como iglesia.
Tener un proyecto claro y escrito para nuestra iglesia es el primer paso.
Establecer un objetivo (simple, medible y relevante) es definir el puerto de destino de nuestra iglesia.
“Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz”. Job 22.28
Podemos ver en Nehemías 2.4-6 que Nehemías oro, hizo un plan, estableció un objetivo y le puso fecha límite para alcanzarlo. Todo guiado por Dios.
¿Qué quieres ver logrado en tu iglesia?
Sueña con aquello que Dios puede hacer con tu iglesia y ora, Dios te dirá con claridad que va a lograr tu iglesia.
Ese es el objetivo por delante. Para alcanzarlo deberás seguir orando, planificar, trabajar y ver a dios obrar.
Una vea que tengas tu objetivo (simple, medible y relevante) para tu iglesia empieza la mejor parte que es cuando Dios y sus hijos trabajan juntos en colaboración para lograr cosas en esta tierra.
En esta parte a Dios le corresponde la soberanía. A Nosotros nos corresponde orar, planificar y eestar listos para ver a Dios obrar.
Ejemplos de objetivos
Siempre recordamos con alegría con los distintos equipos de trabajo cada uno de los objetivos ministeriales que Dios fue poniendo en nuestro corazón. Aquí te los comparto para que veas ejemplos vivos y actuales de como Dios siempre nos acompaña y cumple los objetivos que El pone en nuestro corazón.
Allá por el año 1999 en la iglesia de Villa Madero nuestro objetivo como equipo de líderes por 3 años fue “Duplicar la cantidad de miembros cada año”. Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “plantar una nueva iglesia”. Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “sostener misioneros fuera del país” y ya hace más de 15 años que la iglesia de madero cumple con ese objetivo que ha crecido en sostén financiero, en oración y logístico cada año. Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “desarrollar el Ministerio crecer para ayudar, capacitar, motivar y equipar a pastores” y hoy después de 18 años seguimos firmes en esta tarea desde www.ministeriocrecer.org. . Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “desarrollar el Plan anual para iglesias” que pastores de latinoamerica nos solicitaron y después de un año intensivo de trabajo con Marcelo Vazquez se pudo poner a disposición de los pastores en este link: www.ministeriocrecer.org/detalles. . Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “colocar la capacitación misionera disponible gratuitamente en internet” y se logró en el año 2010 con el sitio capacitacion misionera que sigue funcionando hoy en día con más de 5000 usuarios que han accedido a las capacitaciones. . Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “Abrir un Centro de formación misionera integral en formato residencial” y el mismo funciona desde 2012. (www.centromisionero.net) (Ver videos aquí). Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “mantener activa la Guía mundial de oración” (www.guiamundialdeoracion.com) y gracias a un equipo de trabajo, traductores, imprenta, promotores y administración hoy la GMO sigue saliendo cada mes. Y Dios cumplió.
Otro objetivo fue “Desarrollar Iglesias en Mision”. Un grupo de cristianos, pastores, iglesias, ministerios y empresas UNIDOS en oración, trabajo y sostén financiero ENFOCADOS en proyectos de largo plazo a ETNIAS NO ALCANZADAS. (www.iglesiasenmision.org). Y Dios cumplió.
Actualmente estamos trabajando para alcanzar un nuevo objetivo:
“Abrir un Centro de formación misionera integral en formato residencial en el NOA” (Norte de argentina)
Como veras alcanzar objetivos es posible, Dios hace su parte y nosotros debemos hacer la nuestra que es orar, planificar y trabajar para alcanzar el objetivo definido en oración.
Ahora te toca a vos definir el objetivo para tu iglesia, orar, planificar y empezar a trabajar para concretarlo.
4.Escribir un Plan de acción para alcanzar el objetivo.
Pablo acostumbraba a trabajar de forma estratégica, es imposible pensar que Pablo desarrollo sus viajes misioneros sin planificación. “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire”. 1 Corintios 9.26
En el pasaje de 1ra Corintios 16.5-12 Pablo muestra claramente que su trabajo ministerial incluia planificar ya que habla de su plan de trabajo personal, luego sobre el plan de trabajo para Timoteo y finalmente para apolos que eran parte de su equipo de trabajo.
El plan de acción es como el camino hacia el objetivo, Cuanto más claro, simple y a nuestro alcance sea mejor.
Seguramente en esta etapa enfrentaremos los temas de “Conseguir los recursos (humanos, logísticos, financieros, etc”, “Definir tiempos de ejecución”, “Ver si tenemos las capacidades necesarias”, “calcular el costo (en tiempo, dinero, esfuerzo, etc)”, “definir cómo vamos a evaluar el avance del proyecto”, etc.
Tener por escrito lo que tenemos que hacer para alcanzar el objetivo es fruto de orar y planificar.
Nos permite tener claridad sobre lo que vamos a hacer a nosotros y a nuestra iglesia y que otros lo puedan ver, entender e involucrarse. “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella”. Habacuc 2.2
El Plan de acción será nuestro mapa de ruta para llegar al objetivo deseado.
Seguramente implicara tiempo, esfuerzo y dinero y debo evaluar si estoy dispuesto a entregar estos elementos. Es clave que sea real, claro y a nuestro alcance.
5.Ejecutar el Plan de acción y evaluar periódicamente.
Si ya tenemos el objetivo definido y el plan de acción por escrito es hora de iniciar la ejecución de las tareas que nos llevaran a alcanzarlo.
En esta etapa enfrentaremos los temas de motivación, perseverancia, trabajo diario, frustraciones, éxitos y ejercicio de la fe en cada paso y cada día.
Lo más hermoso de empezar un proyecto de trabajo con estas características de objetivo definido y plan de acción a desarrollar es que nuestras vidas serán transformadas.
Estoy seguro que Nehemías no era el mismo cuando empezó que cuando termino la muralla.
Cuando termino el vio todo lo que Dios hizo en el proyecto y en su vida y seguro estaba agradecido.
Su vida cambio y su ministerio también. El desarrollar un proyecto de trabajo en una de las formas que Dios uso en toda la biblia para transformar a a sus líderes.
Por eso te animo hoy a iniciar un proyecto de trabajo en tu iglesia que incluya Objetivos mediables.
Tu fe será ejercitada y tu iglesia se sacudirá.
Es simple tener un barco cuando este no va a ningún puerto, usted se sienta y no hace nada, solo mira para donde el barco se desliza pero cuando hay un puerto donde llegar ahí empieza el desafío de hacer nuestra parte y depender de Dios para que El haga la suya.
En esta etapa es crucial que las tareas sucedan y que tengamos autocritica para ir cambiando aquello que en la evaluación vamos detectando con nuestro equipo que podemos mejorar.
6.Siendo parte del plan estratégico de Dios para la Iglesia.
Es evidente que el mayor potencial de la iglesia es posible cuando nos alineamos con el plan de Dios en este mundo y especialmente con el plan de Jesus para evangelizar el mundo.
En Juan 6.5 Jesus les encarga a sus discípulos una tarea imposible para ellos muy similar a la tarea que nos encargó a nosotros (su iglesia) de llevar el evangelio “hasta lo último de la tierra.”
Cuando sus discípulos preguntan sobre “el como” realizaran esta tarea la Biblia nos da la primera seguridad de que la iglesia puede y debe terminar la tarea encargada por Jesus pero para eso debe hacer lo que Jesus nos indica.
El remedio simple a la gran tarea de la iglesia es lo que la Biblia dice en este pasaje en Juan 6.6.
Jesus decía esto para probarlo “porque El sabía lo que había de hacer”.
Si querés que tu iglesia se convierta en una iglesia que alcanza objetivos relevantes para la Obra de Dios se debe alinear con el Plan de Jesus para alcanzar este mundo llegando hasta lo último de la tierra.
Y debe hacerlo simultáneamente con la tarea local que realiza actualmente para que Dios la pueda usar.
Pensar que Dios va a usar tu iglesia para alcanzar “lo último de la tierra” cuando tu iglesia crezca o sea fuerte es un engaño del enemigo porque de esa manera te mantiene inútil en la Obra Misionera.
A la vez te hace creer que la Obra de Dios la podrás hacer cuando tu iglesia sea fuerte y la verdad es a la inversa. Dios usa a las iglesias pequeñas, dispuestas y listas para obedecer ahora, no más adelante.
Si querés conocer la pasión misionera de una iglesia pedí de ver el presupuesto y podrás saber si esa iglesia invierte más en si misma o en capacitar y enviar misioneros.
El plan estratégico de Jesus para alcanzar el mundo incluye tres acciones simples, directas y claras.
Acción 1: ORAR: En Mateo Mateo 9.37-38 Jesus nos invita a rogar por los obreros. Tu iglesia debe estar involucrada en orar por las etnias no alcanzadas, por puertas abiertas para el evangelio, por los misioneros, por las necesidades del mundo y por los recursos humanos, financieros y logísticos para terminar la tarea.
Este sitio te brinda herramientas para empezar a orar diariamente por la Obra Misionera junto con tus lideres e iglesia. www.guiamundialdeoracion.com
Acción 2: IR: En Juan 20.21 Jesus nos dice “Como el Padre me envió, yo los envío” y nos deja claro que TODOS SUS DISCIPULOS estamos enviados a continuar el trabajo que El comenzó.
La Biblia relata claramente que Jesus “Llamando a sus discípulos…los envió”.
Aquí cada uno debe responder sobre el lugar “donde” Dios los ha enviado. Algunos irán a su barrio, otros a barrios cercanos y otros a “lo último de la tierra”. Cada uno debe ser obediente a este llamado en el lugar donde Dios lo llamo a predicar el evangelio.
Cada iglesia debe estar ocupada en que cada miembro este siendo obediente “EN EL LUGAR” donde Dios lo llamo. Si la iglesia tiene un candidato que Dios llamo a ir a Africa y la iglesia lo manda a predicar en su barrio la iglesia misma estará siendo un obstáculo en el plan de Dios para esa persona y para la evangelización del mundo. Por eso Pablo se pregunta ¿Cómo predicaran si no son enviados? Para Pablo la iglesia local tiene la responsabilidad de capacitar y enviar a sus miembros a predicar en los lugares donde todavía las personas no conocen de Jesus.
Hoy mismo empiece usted como pastor debe empezar a ayudar a que cada miembro vaya a predicar al lugar donde Dios lo llamo. Así Dios contara con los miembros de su iglesia para desplegar sus planes.
Si tiene personas llamada a la Obra Misionera apóyelas para que se capaciten y salgan al campo misionero.
En estos sitios puede encontrar ayuda para capacitar a sus candidatos en forma ONLINE por internet capacitacion misionera o en un programa residencial con becas en www.centromisionero.net
Acción 3: DAR: En Lucas 6.38 Jesus nos invita a dar. Dios es un Dios dador y su hijos verdaderos dan. Un cristiano que no da es una contradicción. Podemos dar tiempo, esfuerzo y dinero para ejecutar el plan de Dios. Dios nos guiara como hacerlo en cada caso.
La mayoría de las iglesias ya ofrendan para la obra local y asi se sostienen, por eso el paso que falta es dar claramente para la Obra Misionera de manera continua como lo hacemos para la obra local.
La manera más simple de hacerlo es invitar a cada miembro a hacer un “Promesa de Fe” para apoyar la obra misionera y que esas ofrendas se separen cada mes para apoyar a misioneros en todo el mundo.
Descargue aquí el libro Conciencia Misionera donde aprenderá:
- Como hacer una promesa de fe. Página 151
- Porque involucrar a su iglesia en Misiones. Pagina17
- Como su iglesia puede responder al desafío misionero. Pagina53
- Como orar por la obra misionera. Página 117
- Como responder al llamado al Campo Misionero. Pagina125
- Como dar para la Obra Misionera. Página 141
- Como hacer una conferencia misionera en su iglesia. Pagina 159
Si su iglesia pone en práctica estas 3 acciones de orar, ir, y dar para llevar el evangelio a todas las naciones y especialmente a aquellos pueblos que todavía no han escuchado el evangelio estará en obediencia a los mandatos de Jesus y estará alineado con el Plan estratégico de Jesus para alcanzar este mundo.
Un hombre llamado Juan llegó a la oficina después de haber pedido una cita con el pastor de su hermana. El pastor aprovechó los primeros minutos conociendo a Juan antes de escuchar su historia. Aunque Juan había crecido en una familia devota, se distanció de las oraciones de su madre para vivir una vida egoísta. Ahora, su matrimonio se había roto, sus hijos se habían alejado y su trabajo docente le causaba insatisfacción. Juan lo resumía todo diciendo “Me siento vacío y muy deprimido”. El pastor, muy sutilmente, empezó a abordar los asuntos espirituales y el hombre terminó orando en la oficina pastoral para recibir a Cristo como Salvador y Amigo.
En los tres meses siguientes, el pastor y Juan empezaron a trabajar para ayudarle a reconstruir su vida. Aunque el matrimonio ya no se pudo reconstruir, Juan vino al lugar donde se sentía aceptado. Trabajó para sanar las relaciones rotas con sus hijos, y rápidamente aceptaron a su transformado papá. Al tener una vida en armonía con la voluntad de Dios, su depresión empezó a desaparecer. Por fin, un domingo en la mañana, Juan se paró al frente del santuario y se hizo miembro del cuerpo de creyentes. El pastor estaba especialmente satisfecho ya que recordaba el camino que, junto con Juan, habían transitado través de las sesiones de consejería, hasta este momento en que podía verlo plenamente recuperado.
David Benner define la consejería pastoral como “Una relación de ayuda donde, a través de una serie de contactos estructurados, el consejero busca aliviar la angustia y alentar el crecimiento en aquella persona que está buscando ayuda. Tal consejería apunta a ayudar a la persona a pensar, a sentir, y a comportarse de manera muy diferente, y esto lo logra a través del diálogo en el contexto de una relación”.
Objetivos de aprendizaje
Al finalizar esta lección los participantes:
• Comprender la forma en que Jesús ministró para llevar a la gente salud total.
• Conocer los fundamentos principales para el ministerio de consejería pastoral.
• Ver las destrezas que se necesitan para ser un consejero eficaz.
• Estar advertidos y evitar algunos errores que los pastores hacen en el ministerio de la consejería.
Principios fundamentales para la consejería pastoral
1. Un pastor debe comprender sus fortalezas y limitaciones.
Un pastor en un ministerio activo no puede darse el lujo de escoger si quiere o no hacer conserjería pastoral. Mientras haya gente con problemas en la iglesia, el pastor va a ser llamado para aconsejar. Entonces la verdadera cuestión es si uno mismo se prepara para aconsejar de la mejor forma posible o lo hace de tal manera que no ayuda a nadie. Idealmente, cada pastor deberá tener un doctorado en consejería pastoral, teología, estudios bíblicos y la lista seguiría.
En la realidad, los pastores no tienen tiempo u oportunidad para hacerse expertos en cada área. El rol de un pastor es más parecido al de un generalista antes que al de un especialista. Algunos han obtenido grados avanzados y enfocados en la consejería pastoral. Pero, la mayoría de los pastores deben contentarse con uno o dos cursos en conserjería, y con un entrenamiento básico que proviene de libros y conferencias.
Ya que la mayoría de pastores no tienen el entrenamiento formal de un psicólogo cristiano, puede que haya la tendencia a tomar distancia de la consejería. Este modulo no lo va a equipar para que usted ponga un letrero en su puerta identificándose como un consejero pastoral con licencia. Sin embargo, la iglesia ha llegado al entendimiento de que un pastor cuidadoso, sensible, puede ser muy eficaz en ayudar a las personas a resolver sus problemas. El secreto es saber cuándo la situación nos rebasa y, entonces, saber referirla a un profesional. Hay algunas personas que nunca van a aceptar acudir a un profesional. Otros no tienen los recursos para pagar por ayuda profesional aunque pueden necesitarla y desearla. Para el feligrés o parroquiano necesitado, el pastor puede que sea la primera, y quizá la única, persona a la cual se acudirá en busca de ayuda.
¿Cómo puede un pastor sobreponerse a ese sentir de insuficiencia cuando, en la comunidad, hay otras personas que están altamente entrenadas para ayudar a otros?
2. Cada persona que viene en busca de ayuda fue creada a la imagen de Dios y tiene valor.
Así como Jesús valoró a las personas que no eran apreciadas por la sociedad, como el recaudador de impuestos, los leprosos y las prostitutas, el pastor debe resistir a la tentación de subestimar a las personas por el estatus social, la apariencia personal o las actitudes chocantes. La callada actitud de aceptación puede ser una estruendosa palabra para aquellos que dudan del amor de Dios hacia ellos.
¿Cuáles son algunas situaciones en las cuales esto puede ser difícil para un pastor?
3. La meta principal de la consejería pastoral es ayudar al aconsejado a resolver sus problemas y encontrar plenitud en Cristo.
Este enfoque en los temas espirituales diferencia a la consejería pastoral de la consejería secular y aún de algunas consejerías cristianas. La preocupación del pastor es, primero que nada, el cuidado de las almas. Muchos, si no la mayoría de los problemas que las personas enfrentan, tienen algo que ver con la dimensión espiritual. El pastor está equipado, de manera especial, para hacer consejería espiritual por la preparación bíblica y teológica que es requerida para el ministerio. De todas maneras, ayudar a personas con necesidades espirituales requiere gran talento y una dependencia en la guía del Espíritu Santo.
¿Por qué la dimensión espiritual de la consejería pastoral provee una ventaja sobre otros tipos de consejería?
4. Cada persona tiene el derecho de decidir si recibe ayuda o la rechaza.
Parte de lo que hace a los humanos únicos en medio de la creación de Dios es el derecho dado por Él para hacer decisiones. Jesús tuvo una genuina compasión por el joven rico en Marcos 10. Cuando Cristo le compartió el único requisito que le faltaba para que experimentara la vida eterna, a ese hombre se le dio la oportunidad de decidir. El joven escogió los tesoros terrenales en vez de los tesoros celestiales y se fue triste. Jesús no corrió tras él porque sabía que cada uno tiene el derecho de escoger su propio destino. Un pastor puede ofrecer ayuda y asistencia, pero el individuo en necesidad debe estar dispuesto para recibirla.
¿Por qué un pastor encontraría difícil respetar el derecho del individuo de escoger?
5. La consejería pastoral es el trabajo cooperativo del pastor y del aconsejado.
El aconsejado no puede entrar en una relación de consejería esperando que el pastor le resuelva todo sus problemas. El pastor, por su parte, no puede sentarse y permanecer impasible ante el aconsejado mientras éste batalla solo para resolver sus problemas. La consejería pastoral es más que solamente dar consejos. La consejería eficaz involucra trabajo en equipo, un compromiso de todas las partes preocupadas en trabajar juntos para llegar a una solución satisfactoria.
¿Qué puede decir o hacer un pastor para ayudar al aconsejado a entender que la consejería debe involucrar a todas las personas relacionadas en la situación? Por ejemplo, en un problema matrimonial, ¿qué hacer si un miembro de la pareja no quiere ser aconsejado?
6. El pastor debe hacer uso de los recursos espirituales de la iglesia.
Los pastores tienen la oportunidad de usar la Escritura para discernimiento, instrucción, esperanza y fe en una situación de consejería. Asignar tareas que impliquen el uso de la Biblia, también pueden ser de ayuda y apoyo entre sesiones. La oración puede ser una herramienta muy poderosa para ambos, el pastor y el aconsejado. La oración de confesión y perdón puede ser una herramienta poderosa para traer sanidad espiritual al alma. La tradición de la iglesia también incluye el uso de los sacramentos, el ungimiento y la imposición de manos para la sanidad.
En la actualidad, hay abundante literatura cristiana que los pastores pueden usar como una forma de extender los beneficios de las sesiones de consejería al aconsejado. La congregación misma es un recurso grandioso. Hay gente con habilidades y recursos que pueden ser usados para solucionar muchos problemas. Cada pastor debería comprender la necesidad de depender en la guía del Espíritu Santo para discernir respecto a la ayuda a personas en necesidad. El Espíritu también puede estar trabajando en el corazón y la mente del aconsejado para dar entendimiento propio y un deseo de hacer las decisiones espirituales correctas.
¿Debería un pastor pedir permiso del aconsejado antes de usar la Escritura u oración en una situación de consejería?
Destrezas de un consejero pastoral eficaz
Escuchar
El escuchar puede parecer tan obvio que no necesitaría ser mencionado. Pero, igualmente, muchos pastores lo encuentran difícil porque, cada semana, se utiliza mucho tiempo hablando. El escuchar es un trabajo difícil. Es más fácil decir consejos que escuchar problemas. Es fácil preguntarle a una persona cómo está sin escuchar, realmente, la respuesta. Para que nuestra mente permanezca enfocada, Gary Collins sugiere: “De vez en cuando, con un movimiento de la cabeza, una sonrisa, un gesto o tal vez una pregunta de tipo general (como «Y entonces, ¿qué ocurrió?», «¿Qué impresión le causó?» o «¿Algo más?») lograremos que el visitante siga hablando”.
El escuchar también involucra la mirada. ¿Cuál es el lenguaje corporal del aconsejado? Manos nerviosas, ojos punzantes o cuerpos encogidos comunican mensajes no verbales acerca de las personas. Un buen consejero también escucha los silencios sin sentir la necesidad de decir algo.
Presencia
El consejero pastoral que atiende a un aconsejado debería dedicar completamente su atención a la persona en necesidad. Mirar hacia la ventana, hojear papeles, mirar el reloj, son actitudes que muestran que el consejero no está prestando atención. La presencia no alude tanto a lo físico si no al enfoque. En un momento de necesidad, hay algo poderosamente reconfortante en tener a alguien simplemente parado junto a ti. David Benner le llama a la consejería “un ser compenetrado con la persona que busca ayuda”.
Empatía
Empatía es la habilidad para tratar de penetrar en los sentimientos y las emociones que una persona experimenta en una circunstancia determinada. La simpatía expresa compasión desde una perspectiva externa, objetiva. Pero la empatía, aún cuando admite que no puede saber totalmente lo que la otra persona está sintiendo, hace su mejor esfuerzo para entender lo que esa persona está pasando al “ponerse en los zapatos” de esa persona. El consejero necesita pensar,“¿Cómo pensaría, sentiría o decidiría, si estuviera experimentando la situación de esta persona, tal como la estoy entendiendo?”.
Sinceridad
El aconsejado anhela sentir que el pastor es una persona auténtica, genuina. Algunas veces el pastor es colocado en un pedestal, con muchas expectativas sobrehumanas. En vez de eso, el pastor necesita mostrar que es una persona sensible, vulnerable, honesta y sincera, no hipócrita o tratando de proyectar una imagen falsa. La franqueza significa permitir que el aconsejado vea y conozca lo que usted realmente es. Tu autenticidad animará a la persona en necesidad a ser más franca con usted.
Aceptación
Jesús, con toda certeza, no aprobó del estilo de vida de la mujer en el pozo, según el relato en Juan 4. Sin embargo, es obvio deducir de la narración que Él la aceptó como una persona digna y valiosa. Es fácil para una persona tan necesitada, saliendo de una vida pecaminosa, imaginarse a un pastor como observando con una mirada de juicio divino sobre esa vida tan complicada. Jesús nos mostró que Dios ama a los pecadores. Algunas veces, Él prefirió comer con ellos más que con los autojustificados líderes religiosos. Gary Collins llama a esto calidez con calidad. “esta palabra implica cuidar, respetar o poseer una preocupación sincera, no aduladora para el aconsejado, sea lo que fueren sus acciones o actitudes”.
Errores en la Consejería Pastoral
1. El pastor que está desesperado por relaciones humanas.
El pastorado puede ser un lugar muy solitario aunque haya mucha gente alrededor. La consejería provee la oportunidad para tener conexión con una persona a un nivel más profundo que con un grupo de personas. Es posible que el pastor continúe aconsejando más tiempo del necesario por la satisfacción que trae el poder ayudar a alguien en una amistad personal cercana.
¿Cuál podría ser una solución para el pastor que necesita esas amistades cercanas?
2. El pastor que trata de resolver su propio problema personal.
Los psicólogos le llaman a esto contra-transferencia. Si un pastor está lidiando con un asunto similar al del aconsejado o ha sido impactado fuertemente por ese asunto en el pasado, puede que torne dificultosa la consejería. Gary Collins declara, “Si la sesión de consejería se vuelve un lugar para resolver sus propios problemas, los aconsejados suelen no ser ayudados y puede que esté tentado a hacer declaraciones o a actuar en maneras que pueden ser lamentadas después”.
¿Qué debería hacer el pastor cuando percibe que está involucrado con el problema o la persona a un nivel personal?
3. El pastor que toma el papel de padre o aún el de dictador del rebaño.
Uno de los problemas de llevar al extremo las comparaciones del pastor de ovejas y el rebaño es que los pastores toman todas las decisiones para el rebaño -dónde come, bebe y duerme. Eso no funciona con las personas. Es fácil que el pastor piense que, por el entrenamiento espiritual y la experiencia, él o ella pueden hallar una solución mejor que la del aconsejado. Esto es especialmente cierto si el pastor es un salvador, deseando exonerar a las personas de la responsabilidad personal de sus acciones. Si bien es cierto que los pastores proveen consejo espiritual, el feligrés debe hacer la decisión final y aceptar las consecuencias.
¿Qué puede hacer un pastor para evitar ejercer una autoridad de paternal sobre los miembros de la iglesia?
4. El pastor que disfruta escuchando sobre las intimidades de sus aconsejados.
Es posible que el pastor encuentre fascinación en los detalles íntimos de la vida de otros. Esto puede ser, simplemente, interesarse en cómo vive la otra gente. O, puede que involucre la gratificación sexual de hurgar demasiado profundo en la intimidad y privacidad de la vida de la persona, más allá de lo necesario en el proceso de consejería. Esta es una tendencia peligrosa que puede conducir al siguiente error.
5. El pastor que se involucra sexualmente con el aconsejado.
La franqueza en compartir detalles personales íntimos, aún si no son de naturaleza sexual, pueden crear una conexión entre el pastor y el aconsejado que puede alimentar una atracción sexual. Esto no es una experiencia poco común, y si el pastor no tiene cuidado puede significar la pérdida de su reputación y de su posición ministerial, y hasta en el matrimonio. Este tema será discutido más detalladamente en la lección sobre la conducta del pastor que veremos más adelante.
6. El pastor que se parcializa en una discusión.
Es fácil escuchar sólo a una de las partes y decidir que esa persona tiene la razón. Las personas dan su versión de la historia desde una posición prejuiciada, queriendo persuadir al que escucha de que se tiene la razón. Es especialmente fácil para el pastor parcializarse cuando hay una maldad del otro lado. Sin embargo, cuando un pastor se parcializa, él o ella se vuelven adversarios del otro lado en disputa, eliminando la oportunidad de trabajar redentoramente con todos involucrados.
¿Qué puede hacer un pastor para tratar de estar disponible para todos los lados en una discusión? ¿Hay ocasiones donde parcializarse o tomar partido en una disputa es imposible de evadir?
7. El pastor que no puede guardar confidencias.
La gente llega a su pastor asumiendo que sus palabras no van a salir del lugar de la consejería. Escuchar su historia, aunque encubierta, en un sermón o ser referido en la conversación de un miembro en la iglesia, es más que simplemente desafortunado. Puede que el aconsejado pierda para siempre la confianza en el pastor. Las únicas excepciones en la confidencialidad de la confesión serían si el pastor percibiera que el aconsejado va a hacerse daño a sí mismo o a alguien más. Tales excepciones deberían ser expresadas al empezar la consejería.
¿Cómo puede el pastor buscar una guía de otros profesionales para ayudar al aconsejado, sin violar la confidencialidad?
8. El pastor que trata de ser un psicoanalista aficionado.
Algunas veces un poquito de conocimiento es más peligroso que ningún conocimiento. Los pastores que tratan de proveer tratamiento psicológico más allá de su conocimiento y entrenamiento, a menudo, ocasionan más daño que beneficio al aconsejado. Los pastores sabios reconocen sus limitaciones en lo profesional y rápidamente desisten si la necesidad
¿Estás consciente de los recursos en tu comunidad que podrían ser usados para transferir casos especiales de consejería pastoral?
Puntualice el final
“La Biblia describe a Jesucristo como el Admirable Consejero. El es el «consejero de los consejeros» siempre dispuesto a apoyar, dirigir y dar sabiduría a aquellos que ayudan a otros. Vale la pena recalcar que los consejeros cristianos verdaderamente efectivos son, básicamente, un instrumento diestro y dispuesto a través del cual el Espíritu Santo trabaja para cambiar vidas. Cuando el trabajo de consejería nos ocasiona ansiedad y confusión, podemos presentarlas a Dios, que nos ha prometido sostenernos y ayudarnos”.
Repaso
• Dar una característica de Jesús como el Consejero Modelo
• Dar un principio fundamental para la Consejería Pastoral
• Dar una destreza del consejero efectivo
• Dar un error en la consejería pastoral
Asignación de Tareas
Escriba un ensayo de sobre “Los principios más importantes para la Consejería”. Escoja dos o tres de los principios de consejería más importantes tratados en la clase y explique por qué, para usted, son importantes en el contexto pastoral. Puede usar citas bíblicas para apoyar sus planteamientos. Para escribir en su diario. Sus temas deberían enfocarse en las habilidades de
Reflexione sobre cuáles destrezas parecen ser más naturales para usted ahora mismo. ¿Cuál destreza es más difícil o necesita más desarrollo en su vida? Escriba acerca de cómo Dios puede ayudarle a tener un espíritu como el de Cristo respecto a su preocupación para trabajar en una consejería con gente dolida.
En medio de las tormentas de la vida, el consejo cristiano proporciona fe y esperanza.
Dar consejos es una de las responsabilidades que acompañan al trabajo del líder, en la iglesia local. El desarrollo de un ministerio de consejería cristiana es una clave poderosa para influir en las personas que necesitan orientación para su día a día y apoyar a las que buscan asistencia espiritual. Eso ayuda a construir un puente de contacto entre la iglesia y las personas.
Fundamentos importantes
El ministerio de la consejería en la iglesia necesita ser ejercido con una base sólida. La Biblia proporciona consejos y orientaciones inspirados para impartir a quienes buscan orientación en medio de los dilemas de la vida. El patriarca Job afirmó: “Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia” (Job 12:13). La Palabra de Dios contiene mensajes de instrucción y consejo que auxilian a las personas en el momento de una decisión importante en la vida.
Textos bíblicos que demuestran su superioridad en sabiduría y conocimiento, y que establecen directrices en el acto de aconsejar: Dios es soberano en su sabiduría (ver 1 Cor. 3:19), la Palabra de Dios es viva y eficaz (ver Heb. 4:12), el Espíritu de Dios es el único agente eficaz de recuperación y regeneración (ver Efe. 5:18, 19), todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento se encuentran en la persona de Cristo (Col. 2:3).
La Biblia llama a los consejeros humanos a ser francos, amorosos y humildes en relación a sus propias fallas. Ellos deben ser instrumentos, es decir, personas que estén constantemente bajo la coordinación del Espíritu Santo. La consejería bíblica es la confrontación que lleva al aconsejado a tener conciencia de que Dios tiene un alto y santo propósito para su vida, y que eso involucra actitudes, creencias, comportamientos, motivaciones, decisiones y otros aspectos.
La consejería cristiana forma parte del ministerio de discipulado.
Implícitamente, el acto de aconsejar es parte integrante de los dones espirituales de la iglesia (ver 1 Cor. 12:4-7; Efe. 4:12, 13). Salomón escribió: “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; mas en la multitud de consejeros se afirman” (Prov. 15:22).
En el lugar de trabajo o de estudios, la buena amistad puede ser desarrollada por medio del acto de aconsejar. Eso no implica ningún tipo de invasión de privacidad, sino la conducción ofrecida a alguien para visualizar otros aspectos de su problema y, finalmente, encontrar una salida para la situación. Hay estudios que comprueban que muchas personas buscaron una iglesia, a partir de consejos que recibieron de amigos y personas espirituales.
La iglesia local debe apoyar a su liderazgo para que cuide a sus miembros por medio del consejo eficaz. Lo cotidiano de la iglesia, principalmente en los grandes centros urbanos, da testimonio de la necesidad de orientación y asistencia espiritual a las personas. Elena G. de White escribió: “Enseñad a la gente a acudir a Dios individualmente en busca de dirección, a estudiar las Escrituras y a aconsejarse unos a otros con humildad, con oración y con fe viva” (Mensajes selectos, t. 112, p. 1). El apóstol Pablo hizo una inspiradora recomendación: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Col. 3:16).
En el acto de aconsejar, la persona debe ser vista como un todo y no, apenas, como una fragmentación de un problema. El consejero necesita concentrar sus actividades en la persona, no solo en los problemas. Las personas necesitan saber que son objeto de respeto y consideración en todo el proceso desarrollado durante la consejería cristiana.
La dinámica de la consejería cris tiana
El acto de aconsejar a alguien requiere una postura que muestre el criterio de quien ejerce ese ministerio en la iglesia local. Recuerde el consejero que él está trabajando con seres humanos marcados por necesidades físicas y espirituales. Elena G. de White escribió: “En la obra de ganar almas, se necesita mucho tacto y sabiduría. El Salvador no suprimió nunca la verdad, sino que la declaró siempre con amor. En su trato con los demás, él manifestaba el mayor tacto, y era siempre bondadoso y reflexivo. Nunca fue rudo, nunca dijo sin necesidad una palabra severa, nunca causó pena innecesaria a un alma sensible. No censuró la debilidad humana. Denunció sin reparos la hipocresía, incredulidad e iniquidad, pero había lágrimas en su voz cuando pronunciaba sus penetrantes reprensiones. Nunca hizo cruel la verdad, sino que manifestó siempre profunda ternura hacia la humanidad. Cada alma era preciosa a su vista. Se portaba con divina dignidad y se inclinaba con la más tierna compasión y consideración sobre cada miembro de la familia de Dios. En todos veía almas que era su misión salvar” (Obreros evangélicos, p. 123).
Saber oír
Aconsejar es, ante todo, oír. El silencio también comunica muchas cosas. Actúa con cuidado y oye más de lo que hablas. Cuando la persona habla, ella organiza sus pensamientos y comienza a ver las cosas de otra forma.
Tú necesitas saber escuchar para que el aconsejado consiga también escucharse.
Cómo oír
Observa el lenguaje corporal, porque el cuerpo también habla. Los especialistas separan el lenguaje verbal del no verbal, en los porcentajes de la comunicación. Según ellos, el 93% del lenguaje es no verbal y el 7% es verbal. La postura física dice mucho en relación a la situación que la envuelve. Descubriendo lo que la persona siente, podrás ayudarla de manera más eficaz.
La voz es otro factor importante que tiene que ser percibido en el proceso de aconsejar. Los especialistas separan en tonalidades las voces y sus significados emocionales.
Analiza el tono de la voz del aconsejado. Las emociones también son exteriorizadas a través de la voz. Por ejemplo: voz alta en golpes (rabia), voz suave y dubitativa (resentimiento), voz áspera y monótona (amargura), voz vacilante (la persona se siente confusa).
Oye atentamente el mensaje escondido en las palabras: cuando tú estés aconsejando, no te permitas desviar tu atención. Mira a la persona y concéntrate en el asunto. A veces, lo que la persona dice no es necesariamente lo que le gustaría decir. Por ejemplo, cuando un adolescente dice que odia las matemáticas, podrá estar diciendo: yo estoy con miedo de fracasar en la prueba de matemáticas. Cuando el marido o la esposa dice: “Creo que voy a dejar mi empleo”, podría querer escuchar referencias a su competencia para el trabajo.
Permite que el aconsejado hable y se exprese. Debes contener tus propias emociones. No te asustes ni quedes escandalizado frente a lo que estás escuchando, aunque sea algo grave. Intenta ser natural, demostrando calma y tranquilidad.
Saber qué decir
No pronuncies un sermón moralista para el aconsejado, referido a algún error que él o ella haya cometido. Quien te buscó, lo hizo porque necesitaba de ayuda y tu función, en este momento, es ayudarlo. Un principio importante es que debemos darles a las personas aquello que están buscando de nosotros. Apoya a quien necesita apoyo, ayuda a quien necesita ayuda. Ama a la persona incondicionalmente. El joven rico fue hasta Jesús, y la Biblia nos dice que Jesús lo amó y le dijo que solamente le faltaba una cosa (ver Mar. 10:17-22).
Incentiva el diálogo interior. Haz que la persona siempre busque la ayuda y el apoyo, primeramente, en Dios. Confirma el valor personal del aconsejado. Habla de las cualidades de la persona, pues así vas a estar ayudándola a reconstruir su autoestima. Conserva la confidencialidad. Una forma de demostrar respeto por el aconsejado es proteger su reputación, tanto como sea posible. La confidencia es un factor esencial en la construcción de una relación de confianza entre el aconsejado y el consejero.
Recuerda que el acto de aconsejar debe proporcionar esperanza a la vida de las personas. Si deseamos ayudarlas, es fundamental que la esperanza sea el elemento operante. Las personas necesitan entender que hay esperanza para ellas en medio a las tormentas de la vida. La esperanza no puede ser subestimada.
“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva…” (1 Ped. 1:3).
Todas las cosas surgen y caen con el liderazgo. Entre más hábil y eficaz sea el liderazgo, la organización va a funcionar mucho mejor y aumenta mucho más el potencial de crecimiento. En Romanos 12:8, la palabra traducida para "preside”, indica cuidado y diligencia con referencia a la iglesia local. El que preside está para atender con constante dedicación su trabajo, que consiste en velar por el rebaño y estar dispuesto a sacrificar su comodidad personal para cuidar ovejas necesitadas.
Hay varias características que identifican a aquellos con el don espiritual de liderazgo. En primer lugar, ellos reconocen que su posición es por el nombramiento del Señor y están bajo la dirección de Él. Entienden que nos son gobernantes absolutos, sino que ellos mismos están sometidos a Aquel que está sobre todos, el Señor Jesús, quien es la cabeza de la iglesia. Reconociendo su lugar en la jerarquía de la administración del cuerpo de Cristo, impide que el talentoso líder caiga en el orgullo o a una especie de derecho. El verdadero líder cristiano talentoso, reconoce que él no es sino un esclavo de Cristo y un siervo de aquellos que dirige. El apóstol Pablo reconoció esta posición, refiriéndose a sí mismo como un "siervo de Cristo Jesús" (Romanos 1:1). Al igual que Pablo, el talentoso líder reconoce que Dios lo ha llamado a su cargo; él no se ha llamado a sí mismo (1 Corintios 1:1). Siguiendo el ejemplo de Jesús, el talentoso líder también vive para servir a aquellos a quienes él dirige, y no para ser servido o señorear sobre ellos (Mateo 20:25-28).
Santiago, el medio hermano del Señor Jesús, tenía el don de liderazgo ya que dirigió la iglesia en Jerusalén. Él también se refirió a sí mismo como "un siervo de Dios y del Señor Jesucristo" (Santiago 1:1). Santiago mostró otra cualidad del liderazgo espiritual, la habilidad para influir a otros a pensar acertada, bíblica, y piadosamente en todos los asuntos. En el concilio de Jerusalén, Santiago trató con el controvertido asunto de cómo relacionarse con los gentiles que se acercaban por la fe a Jesús el Mesías. "Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre" (Hechos 15:13-14). Con esa declaración de apertura, Santiago llevó a los delegados a pensar clara y bíblicamente, permitiéndoles llegar a una correcta decisión sobre este asunto (Hechos 15:22-29).
Como pastores del pueblo de Dios, los líderes talentosos gobiernan con diligencia y poseen la habilidad de discernir verdaderas necesidades espirituales de las necesidades "sentidas". Ellos llevan a otros a la madurez en la fe. El líder cristiano lleva a otros a crecer en su capacidad de discernir por sí mismos aquello que viene de Dios, frente a lo que es cultural o temporal. Siguiendo el ejemplo de Pablo, las palabras del líder de la iglesia no son "sabias y convincentes" desde el punto de vista de la sabiduría humana, sino que están llenas con el poder del Espíritu Santo, dirigiendo y animando a otros a descansar su fe en ese mismo poder (1 Corintios 2:4-6). El objetivo de un líder con el don, es proteger y guiar a aquellos que dirige "hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" (Efesios 4:13).
El don espiritual de liderazgo es dado por Dios a los hombres y mujeres, quienes a su vez ayudarán a que la iglesia crezca y florezca más allá de la generación actual. Dios no ha dado el don de liderazgo para que el hombre sea exaltado, sino para que Él sea glorificado cuando los creyentes usan los dones que Dios da para hacer Su voluntad.
¿Qué es el don espiritual de liderazgo?
Las palabras anciano (a veces traducido "presbítero"), pastor (que puede ser traducido como "pastor") y supervisor (a veces traducido como "obispo") se usan indistintamente en el Nuevo Testamento. Aunque estos términos con frecuencia significan cosas diferentes entre las diversas iglesias de hoy en día, el Nuevo Testamento al parecer indica un oficio, que fue ocupado por varios hombres piadosos dentro de cada iglesia. Los siguientes versículos ilustran cómo los términos se cruzan y se usan indistintamente:
En Hechos 20:17-35, Pablo está hablando a los líderes de la iglesia de Éfeso. Se les llama "ancianos" en el versículo 17. Luego en el versículo 28 dice, "Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor". Aquí los ancianos son llamados "obispos" y sus deberes pastorales están implícitos ya que a la iglesia se le llama "rebaño".
En Tito 1:5-9, Pablo da las calificaciones de los ancianos (versículo 5) y dice que estas calificaciones son necesarias porque "es necesario que el obispo sea irreprensible" (versículo 7). En 1 Timoteo 3:1-7, Pablo da las calificaciones para los obispos, que son esencialmente las mismas que las calificaciones para los ancianos en Tito. En 1 Pedro 5:1-4, Pedro les dice a los ancianos que "pastoreen el rebaño de Dios". De estos pasajes, vemos que el oficio de anciano/pastor/supervisor-obispo es uno. Aquellos que ocupan este cargo deben dirigir, enseñar y cuidar la iglesia de la misma manera que un pastor.
Además, vemos que cada iglesia tiene ancianos (plural). Se supone que los ancianos deben gobernar y enseñar (1 Timoteo 5:17). El modelo bíblico es que un grupo de hombres (y los ancianos siempre son hombres) es responsable del liderazgo espiritual y el ministerio de la iglesia. No se menciona una iglesia que tenga un solo anciano/pastor que esté a cargo de todo, ni tampoco se menciona el gobierno congregacional (aunque la congregación juega un papel).
Aunque los ancianos son responsables de enseñar y dirigir el rebaño, aún queda mucho por hacer a nivel físico. El oficio del diácono se enfoca en las necesidades materiales de la iglesia. En Hechos 6, la iglesia de Jerusalén satisfacía las necesidades materiales de muchas personas de la iglesia por medio de la distribución de alimentos. Algunas de las viudas acudieron a los apóstoles porque no recibían lo que necesitaban. Los apóstoles respondieron: "No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas" (Hechos 6:2). Para aliviar a los apóstoles, se le dijo al pueblo "Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Pero nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra" (versículos Hechos 6:3-4). Aunque los hombres escogidos aquí no se llaman diáconos, la mayoría de los eruditos bíblicos los ven como los primeros diáconos, o al menos como un prototipo del cargo. La palabra diácono simplemente significa "siervo". Los diáconos son nombrados oficiales de la iglesia que atienden las necesidades más físicas de la iglesia, aliviando a los ancianos para atender un ministerio más espiritual. Los diáconos deben estar espiritualmente preparados, y las cualidades de los diáconos se dan en 1 Timoteo 3:8-13.
En resumen, los ancianos dirigen y los diáconos sirven. Estas categorías no son mutuamente excluyentes. Los ancianos sirven a su pueblo dirigiendo, enseñando, orando, aconsejando, etc.; y los diáconos pueden dirigir a otros en el servicio. De hecho, los diáconos pueden ser los líderes de los equipos de servicio dentro de la iglesia. Sin embargo, existe una distinción básica entre los responsables del liderazgo espiritual de la iglesia y los responsables del servicio.
Entonces, ¿dónde encaja la congregación en el modelo de liderazgo de la iglesia? En Hechos 6, fue la congregación la que eligió a los diáconos; por lo tanto, muchas iglesias de hoy harán que la congregación designe y ratifique a los diáconos de la iglesia. Y, por supuesto, los miembros de la congregación serán los principales ministros y evangelistas que alcancen a un mundo perdido. La idea de que la congregación contrate ministros profesionales para hacer el trabajo de la iglesia no es bíblica.
Puede haber algunas variaciones locales en el liderazgo de la iglesia porque esto es sólo un modelo básico; cada detalle no está descrito en las Escrituras. El modelo básico que se encuentra en el Nuevo Testamento es que toda iglesia debe tener una pluralidad de ancianos piadosos (hombres) que sean responsables de dirigir y enseñar a la iglesia y diáconos piadosos que sean responsables de facilitar los aspectos materiales del ministerio de la iglesia. Una pluralidad de ancianos protege a la iglesia de las debilidades y posibles excesos que un solo anciano podría ocasionar. Mientras se siga este modelo básico, la iglesia funciona según el modelo bíblico. Tener un único pastor que controle la iglesia no es el modelo bíblico, y tampoco lo es un acuerdo en el que el pastor trabaje para los diáconos que realmente dirigen la iglesia. La congregación debe seguir la dirección de los pastores que siguen a Cristo. En su sabiduría, los ancianos pueden pedir la aprobación de la congregación para decisiones importantes, pero la congregación no debe ser la autoridad final. La responsabilidad recae en los ancianos/pastores/supervisores, los cuales responden a Cristo.

